Educación Universitaria en Prisiones

Categoría: Universidad
Ubicación geográfica de desarrollo de la práctica:
Santa Fe - Coronda, Las Flores - y ciudad

Nombre de la Organización: Universidad Nacional del Litoral
Teléfono: 0342-4571195
E-mail: delitoysociedad@unl.edu.ar
Localidad: Ciudad de Santa Fe
Provincia: Santa Fe
Página Web: www.unl.edu.ar

Actores involucrados en la práctica: otros

Descripción detallada de la práctica basada en la educación como herramienta de inclusión:

Los actores involucrados en la práctica son fundamentalmente las personas privadas de su libertad que se encuentran alojadas en la Unidad penitenciaria Nro.1 de la ciudad de Coronda quienes consideramos protagonistas del desarrollo del programa dado que son los protagonistas de la experiencia educativa. Luego también los coordinadores del Aula Universitaria que son quienes tienen a su cargo la articulación y comunicación de los diversos segmentos, que de otra manera permanecerían inconexos, tales como el Servicio penitenciario, que tiene a su cargo el traslado cotidiano de los alumnos desde sus respectivos pabellones hasta el Aula Universitaria, la Universidad que provee del servicio educativo así como del material para el estudio y los docentes que se desempeñan en la modalidad a distancia y que concurren a la Unidad penitenciaria a fin de realizar clases de consulta previas a los exámenes como también para la realización de los exámenes. Mas recientemente pero no menos importante es la incorporación de las alumnas-tutoras quienes concurren semanalmente a la unidad penitenciaria a fin de desarrollar una tarea de enseñanza y acompañamiento en el estudio tratando de suplir el déficit de presencialidad propio de la modalidad a distancia pero que, en contextos de encierro, se torna fundamental. En el mes de septiembre del 2004 se firmó el convenio entre la Universidad Nacional del Litoral y el Ministerio de Gobierno, Justicia y Culto de la provincia de Santa Fe para la puesta en marcha del programa que hoy presentamos. Este programa consiste en una modalidad específica del Sistema de Educación a Distancia de la Universidad Nacional del Litoral adaptado a las condiciones de personas que se encuentran privadas de su libertad, tanto condenados como procesados en las Unidades penitenciarias de la provincia de Santa Fe. Este programa pretende comprometerse activamente en la generación de unos discursos y unas prácticas que en lugar de abandonarse a la asunción de un carácter meramente punitivo y neutralizador del castigo legal, busquen gestar un camino alternativo a la producción y reproducción de exclusión social. Intenta activar una serie de herramientas vinculadas a las funciones especificas de la institución universitaria para resistir a la lógica de la exclusión social que porta consigo el castigo legal a través del encierro. Ahora bien, no se puede intentar combatir este efecto tradicional de la prisión con los discursos y prácticas elaborados en el nombre de la “corrección” del “criminal”. La educación ha sido considerada desde el siglo XIX como una de las vías fundamentales en la “corrección” del “criminal”. En aquellos discursos decimonónicos la educación era centralmente una educación moral que formaba parte de un arsenal de técnicas penitenciarias de moralización del preso. Sin embargo, en el último cuarto del siglo XX emergieron algunas pocas experiencias, internacionalmente, que han intentado de encarnar otras formas de entender y practicar la educación en las prisiones, tratando de despegarla de la vocación correccionalista. Estas nuevas formas de comprender y practicar la educación en las prisiones han nacido de esa matriz de discursos críticos que han mostrado el perpetuo fracaso de la cárcel para realizar su finalidad declarada, pero al mismo tiempo han resaltado los inconvenientes éticos y políticos que esa misma finalidad de transformar individuos posee en el marco de una democracia política y social. Este Programa se pretende inscribir claramente en el marco de pensar y actuar la educación en la prisión como la apertura de un espacio para la libertad en un territorio que se funda en su negación. La educación, en todos sus niveles, es visualizada aquí como el vehículo a través del cual es posible construir unas capacidades y recursos que pueden amplificar el horizonte de oportunidades de la trayectoria vital de la persona privada de su libertad, tanto durante el periodo de encierro com una vez culminado el mismo. La educación y en particular la universitaria, se presenta entonces como una alternativa para resistir los procesos de degradación que la misma privación de libertad genera, sobre los que se cimienta la producción y reproducción de la exclusión social. En este sentido, se capta fundamentalmente su dimensión de “ejercicio de un derecho fundamental” consagrado en nuestro programa constitucional. La resistencia frente a estos procesos de degradación es, en sí misma, una forma de combatir la lógica de la exclusión social. De este modo, podría decirse que uno de los objetivos fundamentales de este programa es alentar las posibilidades de “integración social” de las personas privadas de libertad, no “a través” de la prisión sino “a pesar” de la prisión.

Problema que intentan resolver: Acceso a la educación

Descripción del grupo al que se intenta favorecer:

El grupo al que se intenta favorecer está conformado por estudiantes universitarios que acceden a una formación académica a través de la modalidad a distancia, ofrecida por el sistema UNL virtual. Estos estudiantes se encuentran recluidos en las diversas unidades penitenciarias anteriormente mencionadas, y por ello, privados de libertad así como dentro del segmento de educación de adultos, modalidad en la que el actor principal es “el adulto como marginado pedagógico”. Es decir, ya no definido por su edad cronológica, por su condición socio-económica, sino como excluido del sistema escolar formal al que el discurso pedagógico dominante construye como un sujeto carenciado. En este sentido, el adulto ya no adquiere solamente su condición de marginado pedagógico dentro del sistema educativo, sino que se puede ver una doble marginalidad. La segunda está asociada a su condición de privado de su libertad, lo cual fundamentalmente en el discurso de los detenidos significa estar “fuera”, “excluidos” de la sociedad. El aislamiento viene de la mano de la exclusión y de la indiferencia social. En las cárceles, la marginalidad social se presenta en un marco de violencia que los tiene primero como destinatarios y luego como actores al no tener herramientas que les permitan superar tal exclusión, tal opresión. La educación, por ello, se presenta como la posibilidad de abrir una pequeña brecha en un contexto fuertemente institucionalizado y rígido, marcado por la violencia. Los presos son uno de los grupos marginados de la sociedad, que se han visto desposeídos y excluidos de manera conciente e intencionada, por haber cometido delitos contra las personas, la propiedad y los valores socialmente aceptados. Sin embargo, esto no implica que el encarcelamiento temporal sea la solución suficiente al fenómeno de la delincuencia. Por ello, el encarcelamiento no debe contribuir a privar de derechos fundamentales a las personas, entre los cuales se encuentra el derecho a la educación. Los alumnos, entonces, caracterizados por el aislamiento, la soledad, la falta de comunicación, de lazos, de confianza en sí mismos; pueden encontrar en el espacio educativo en el que trabajamos, una forma de integración social, de inclusión de pautas de comportamiento y valores del “afuera”, de esa sociedad que los puso “dentro” de la cárcel.

Impacto que se logró en la calidad de vida del grupo:

El aula universitaria existente en cada Unidad penitenciaria, se visualiza como un espacio diferente a los del resto de la cárcel. En este lugar, y en el transcurso del trabajo generado de diferentes maneras por el grupo de personas que acompaña a los estudiantes en su quehacer diario, y sobre todo fomentando la posibilidad de construir sus propios conocimientos, los internos han podido comenzar a intercambiar opiniones, a escucharse, a confrontar sus ideas sin violentarse o querer imponerse. En definitiva, experimentaron el trabajo grupal y todo lo que ello implica: respeto por el otro, por las opiniones, las diferencias, actitudes y formas de pensar del compañero. Además han ido realizando insistentemente actividades relacionadas con la lectura y la escritura de textos, actividad compleja pero considerada imprescindible para la integración de los alumnos al mundo académico y al mundo de las palabras. A medida que avanzaban fueron ampliando su vocabulario, desarrollando un uso más desenvuelto de la lengua, que les permite expresarse mejor, usar palabras que por desconocimiento no incluían, la posibilidad de iniciar ellos mismos una conversación, de “tener” temas. Es evidente el poder que genera un buen uso del lenguaje, tanto escrito como oral, ya que cuando se carece de palabras que expresen la angustia, el coraje, el pensarse a sí mismo, no queda más que el cuerpo para hablar, lo que se traduce en actos de violencia. Otro cambio que favorece la calidad de vida del grupo, es que han podido iniciarse en la capacidad de tomar decisiones tanto individuales como en conjunto, y de responsabilizarse para llevar a cabo diferentes tareas. La responsabilidad y la autonomía son características que llaman la atención por su ausencia en una cárcel, en la que los internos están inhibidos, pacificados, esperando que les exijan qué hacer o sintiéndose desvalorizados a través de la falta de confianza de los otros –léase el servicio penitenciario- acerca de las capacidades de actuar, de pensar. Estas cuestiones, vale aclarar, son propias de la misma lógica carcelaria. Los estudiantes llegan al aula con el anhelo de insertarse en la sociedad. La mayoría expresa que están ahí porque quieren cambiar, quieren progresar, ser mejores, comienzan a pensar en un proyecto de vida. A través de la formación ofrecida por una carrera universitaria, perciben la posibilidad de ser aceptados de una mejor manera en un contexto social que, hasta entonces, estaba afuera, lejano. A medida que van avanzando, formándose académicamente, el estudio no solo les posibilita competencias netamente disciplinares sino también culturales y existenciales. Reconocen que el estudio favorece pensarse a sí mismos como sujetos capaces, pensantes, críticos, con opiniones; que pueden comprender el mundo que los rodeo y explicarlo, incluso la propia situación de conflicto, de sus propias realidades. Las palabras de los propios estudiantes reflejan lo planteado: “Antes de estos encuentros mi forma de pensar y de vivir era un poco distinta a la de hoy. No es muy fácil estar privado de su libertad y encima de eso no tener una responsabilidad o rutina que te lleve a distraerte de lo que uno siente y vive en este lugar. Cuando empecé estos encuentros, se empezó a despertar el deseo de retomar los estudios. Comencé a sentirme un poco más seguro a mí mismo de poder lograr lo que me proponga a realizar y a emprender. Fue muy importante para mi vida decidirme a estudiar. Me hace sentir que no todo estaba terminado…” (Cristian – estudiante de Tecnicatura en Higiene y Seguridad Alimentaria) “El estudiante de prisión, al acceder al conocimiento advierte beneficios en su espíritu, como quien ha estado gravemente enfermo y empieza a tener ganas de alimentarse, de dar unos pasos” (Lucas – estudiante en Bachiller en Ciencias Jurídicas) “...la carrera que elegí me va a permitir interpretar la realidad objetivamente y en un futuro trasladar esos conocimientos a otras personas que no necesariamente participen del ámbito académico”. (Gustavo- estudiante de Bachiller en Letras) “...hice un gran descubrimiento que permitió salir de mi letargo, y que aún me sigue asombrando. Jamás pensé incorporarme desde acá a una Universidad para ampliar mis conocimientos y ser parte de una carrera profesional para adquirir igualdad de condiciones y posibilidades con el mundo exterior.” (Francisco- estudiante de Bachiller en Ciencias Jurídicas y Sociales)

Aspectos creativos o diferenciales de la práctica:

La práctica se lleva a cabo en las aulas virtuales instaladas en cada unidad penitenciaria. Las mismas conforman espacios educativos que se insertan en contextos carcelarios, por ello influenciados inevitablemente por lógicas de vigilancia, premio-castigo y control. La existencia de este ámbito genera y abre la posibilidad de otro tipo de prácticas y de vínculos. Cabe aclarar que la cuestión del espacio en una cárcel es clave en el sentido de que, en general, no hay demasiadas opciones de desplazamiento, de libre transitar, de elección de lugares; planteando la existencia de otra opción totalmente diferente. Además, el mismo está pensado para la modalidad educativa a distancia, lo que implicaría un aula con computadoras y disponibilidad para estudiar individualmente. La forma de trabajo que venimos proponiendo desde el Programa, sin embargo, y sobre todo debido al contexto particular en el que se encuentra; plantea cuestiones innovadoras. Percibimos como necesario e imprescindible el acompañamiento presencial: trabajo tutorial semanal con propuestas vinculadas a la lectura y la escritura, al arte, al cine, a temas de actualidad, problemáticas sociales, etc; que promuevan el trabajo grupal. De esta manera, se colabora en la percepción de que el estudio es actividad que traspasa las competencias disciplinares, favoreciendo una construcción de las personas como sujetos pensantes. Asimismo, los coordinadores de las aulas desbordan sus funciones básicas de coordinación, estableciendo estrechos vínculos con los alumnos, sobre todo en el momento de las inscripciones a las carreras, en las que se realizan esfuerzos destacables para conseguir la documentación necesaria. Cabe aclarar que el acompañamiento y la presencia de personas que vienen de afuera trayendo una propuesta concreta adquieren una significación muy importante en los estudiantes. La condición de estar recluidos genera en los internos la necesidad de conocer qué está sucediendo del otro lado de los muros, y encuentran en aquellas personas que vienen de “afuera” la posibilidad de acceder a ese conocimiento.

Principales obstáculos o desafíos que encontraron o encuentran para el desarrollo de la práctica:

Un desafío grande para el trabajo tutorial ha sido el enfrentamiento de los alumnos a las situaciones de examen, las que afrontaban con muchísimo miedo de fracasar, de sentirse observados, examinados. Esto se relaciona con la lógica en la que se mueven normalmente, en la que las relaciones y las situaciones tienen que ver con el premio-castigo. Un intento de afrontar estos momentos ha sido realizar actividades de metacognición, mediante preguntas del tipo: ¿cómo me veo? ¿Cuáles son mis estrategias? ¿Cómo me he organizado? ¿Cuánto he dedicado al estudio? ¿Cuáles son mis fortalezas y cuáles mis debilidades?, entre otras. De esta manera, los alumnos han podido mirar de manera confiada el recorrido realizado, percibiendo el esfuerzo y el trabajo, pudiendo expresarlo a los demás. Creemos que esto es fundamental para generar confianza en sí mismos. Otra dificultad tiene que ver con que dicho espacio educativo responde a una forma de trabajo y desempeño que deviene de la educación universitaria; pero a su vez se inserta en otra institución, que es la cárcel, con muy diferentes lógicas de acción. En muchos aspectos, por ello, ambas instituciones se contradicen, afectando el buen desempeño de las propuestas a desarrollar. Con respecto a la concepción de educación es en donde se visualiza una de las mayores diferencias: mientras que para la Universidad la misma consiste en un derecho y una necesidad básica de todos los seres humanos, para el Servicio penitenciario consiste en un beneficio al que acceden sólo algunos. En este sentido, se han intentado algunas propuestas, desde el Programa, que reduzcan la brecha existente: que los alumnos que deseen asistir al aula no sean obligados a tener buena conducta; que no haya vigilancia durante las horas en que se asiste a este espacio; que cuando se trasladen para rendir exámenes a las respectivas Facultades, los custodios que los acompañan estén vestidos de civiles; la lucha cotidiana exigiendo que los alumnos sean trasladados al aula cuando existen dificultades. Otro desafío es la difusión de la existencia de la universidad en la cárcel (sobre todo, en Coronda, que contiene mayor población). Muchos alumnos comentan que no se enteran fácilmente, debido a la incomunicación y a la falta de diálogo entre los internos. Nuestros intentos en este sentido, tienen que ver con insistir a quienes ya son alumnos a que difundan “de boca en boca” a quienes les parezca que puede interesarles. Además, pensamos difundir a través de volantes las fechas de inscripciones y la oferta académica.

Etapas del proyecto - plan de acción - cronograma:

PRIMERA ETAPA: inicios La primera etapa tuvo el objetivo primordial de instalar el programa al interior de las dos unidades penales. Instalar en el sentido no solo físico de ubicación en un espacio destinado a funcionar como Aula Universitaria sino también en el sentido de encontrar los canales a través de los cuales dar a conocer su existencia. En un espacio como el carcelario caracterizado por su refractariedad y resistencia a la introducción de nuevos actores y de nuevas prácticas, sin lugar a dudas este fue el primero de los desafíos. En este sentido debemos señalar una primaria diferenciación entre la U1 y la U2: en especial por que en la cárcel de LF existía ya un pequeño grupo de personas que desarrollaban una serie de tareas en la biblioteca del penal y que también eran ya alumnos de la universidad en calidad de libres: en gran parte la difusión del programa se dio a través de este grupo de referencia. En cambio en Coronda, en general, la difusión estuvo mediatizada por la administración penitenciaria y así “filtrada” en función del grado de avance en el tratamiento o bien en función de la buena o mala conducta, principios estos bastante distintos de aquellos que pretendían guiar el Programa. Las tareas de difusión incluyeron: visitas a la radio del penal, entrevistas con los operadores del servicio social de las cárceles, entrevistas con los docentes del EEMPA (en Coronda). Luego se hicieron en ambas prisiones charlas informativas que abarcaron entre 16 y 22 internos y finalmente comenzaron las entrevistas individuales (aclaremos desde ya que esta es una práctica que hemos repetido todos los años) que constituyen un primer acercamiento a las trayectorias educativas de los detenidos, se trata de saber dónde han terminado la secundaria, en que año, cuáles son sus intereses de lectura, cuáles sus hábitos de estudio. En este proceso se fueron sumando mas internos llegando a un total de 54 personas: 22 en LF y 32 en Coronda. Dentro de este primer periodo podemos señalar otros dos hechos interesante: por un lado el Taller de acercamiento a los textos universitarios. Como toda instancia educativa sus funciones declaradas pueden advertirse desde el título del Taller: se intenta achicar las brechas existentes entre los estudios secundarios y los nuevos textos universitarios, sobre todo en aquellas personas que han tenido una interrumpida trayectoria educativa o bien han dejado transcurrir mucho tiempo entre la última instancia de formación y el nuevo estudio universitario. Sin embargo, se trata de una instancia que año tras año demuestra una gran funcionalidad en materia de generación de grupos y fortalecimiento de los vínculos con los coordinadores del Aula que se presentan como referentes de la Universidad hacia el interior de la prisión (este taller se realizó durante los meses de diciembre y enero). Paralelamente se organizó la presentación de las carreras (este es otro de los momentos que repetimos todos los años) a cargo de los directores de las mismas y tendientes a brindar de mayores elementos a los futuros estudiantes antes de elegir que carrera estudiar. También se desarrolló un taller de Tecnologías y educación universitaria llevado adelante también por los coordinadores y que tendería a brindar posibilidades de utilización del material tecnológico existente en el aula. Finalmente tenemos 34 personas inscriptas: 19 en Coronda y 15 entre la U2 y la U4. SEGUNDA ETAPA: consolidación Esta segunda etapa se caracteriza por el comienzo del cursado de las materias y la simultánea diversificación y multiplicación del rol de los coordinadores fundamentalmente orientados a lograr que todos aquellos que se encontraban inscriptos puedan asistir con regularidad. Obviamente el derrotero en este sentido fue bastante diverso en ambas Unidades a lo que deben sumarse, necesariamente, los hechos de abril de 2005 en Coronda donde las actividades se suspendieron durante todo un mes, si bien, fue precisamente el Aula Universitaria el primero en retomar las actividades y lo hizo sin implementar la división entre alumnos del Norte y alumnos del Sur que hoy gobierna todo tipo de actividad educativa y laboral en la Unidad, al punto de encontrarnos virtualmente con dos penales. Obviamente la continuación de las actividades de esta forma (es decir, continuando como antes de los hechos del 11 de abril) fue fruto de un acuerdo entre estudiantes, coordinadores y autoridades del penal. Durante toda esta segunda etapa se mantuvieron las dificultades para conseguir la concurrencia de los alumnos al Aula lo que cambió durante los períodos en los cuales se contó con un funcionario especialmente encargado de buscar a los estudiantes en los pabellones y llevarlos hasta el Aula a lo que se debe agregar el hecho de que solo una de las máquinas estaba conectadas a Internet por vía telefónica. TERCERA ETAPA: profundización y expansion Se reiteraron las tareas de difusión que se habían realizado en los ingresos anteriores pero con la particularidad de ser los propios estudiantes los que, en gran medida, asumieron de una manera sencilla y doméstica la difusión de la existencia del Programa entre sus compañeros de pabellón y de trabajo. Se pusieron en marcha una serie de relevamientos sui generis llevados adelante por los propios internos que tomaban los datos personales de aquellos que estuvieren interesados (además de cumplir los requisitos objetivos en cuanto a estudios completos) en inscribirse en la Universidad. Esto favoreció además la formación de pequeños grupos al interior del Aula ya que, con el transcurso de los años, esta modalidad de “llegada” al Aula hizo que se sumaran personas que tenían un referente que, al estar mas avanzado en la carrera, podía actuar como guía (igualmente esto se ve siempre dificultado por los serios inconvenientes a la hora de planificar una actividad dada la cantidad de variables que deben considerarse). También a mediados del año 2006 comenzaron a asistir al Aula un pequeño grupo de estudiantes asistentes al Seminario de Educación de Adultos de la FHUC. En principio su asistencia estaba solo pensada como actividad puntual y que se agotaría en la sola observación observar los encuentros que los coordinadores tenían con los internos tratando de comprender así la dinámica de ambas aulas, antes de proyectar cualquier tipo de actividad. Durante tres meses dichos estudiantes fueron analizando junto con los coordinadores toda una serie de peculiaridades que posee la educación universitaria en el contexto del encierro penitenciario: las dificultades de los estudiantes para asistir al aula, las carencias en materia de lectura y comprensión de textos por parte de personas que en general habían cumplimentado la enseñanza primaria y media dentro del sistema de educación de adultos –que en muchos casos se había tratado de una enseñanza de adultos en contextos de encierro-, la inexistencia de prácticas previas de trabajo en grupos y los problemas que implica su implementación en un escenario que procura constantemente la “individualización”, las dificultades para el acceso a información cotidiana -por ejemplo, los obstáculos para el acceso a los medios de prensa-, la instrumentalización que muchas veces los estudiantes mismos hacen del estudio universitario cómo una herramienta para acceder a determinados beneficios, ajustándose al modo en como tienden a organizarse las actividades dentro de una institución regida por una lógica de premiso y castigos, etc. Luego de este trabajo de observación y análisis, estos estudiantes se incorporaron al Programa para realizar semanalmente, en forma voluntaria, tareas de asistencia y apoyo para el estudio de las materias. Pero también organizaron toda una serie de otras actividades con los estudiantes destinadas a enfrentar los problemas detectados precedentemente, especialmente en lo que se refiere a los déficits en las prácticas de trabajo grupal y colaboración mutua y a la dependencia que muchas veces los estudiantes continuaban teniendo con respecto a los coordinadores.

Recursos para el desarrollo de la experiencia:

En la actualidad los recursos económicos que solventan la experiencia vienen dados esencialmente por la Universidad Nacional del Litoral que ha otorgado cuatro becas para los coordinadores del Programa quienes se desempeñan coordinando las diversas actividades descriptas en las tres aulas universitarias en las que se lleva adelante el Programa. A su vez la misma Universidad facilita semanalmente el traslado de coordinadores y estudiantes-tutores al Aula universitaria que se encuentra en la unidad penitenciaria de la ciudad de Coronda, la cual dista 60 km de la ciudad de Santa Fe. Originariamente y como resultado de la firma del Convenio con el Servicio penitenciario provincial, éste aportó las herramientas tecnológicas que conforman las aulas, esto es: cuatro PC completas para el Aula de la Unidad penitenciaria Nro. 1, otras tres PC completas para el Aula de la Unidad penitenciaria Nro. 2 y recientemente solo una PC para el Aula de la Unidad de recuperación de mujeres Nro. 4 así como un televisor y una video reproductora para cada una de las aulas ya que es necesario proyectar los videos educativos que conforman el material de las asignaturas. Trabajan como voluntarias desde hace ya dos años, tres estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral quienes, en como estudiantes avanzadas de la carrera de Letras han llevado adelante diversas tareas de apoyo y meta enseñanza así como un taller de lectura en el Aula de la unidad penitenciaria de Las Flores. Otro grupo de estudiantes de la carrera de Historia y Letras se desempeñó durante el año 2007 como voluntaria en tareas de apoyo educativo y en el año 2008 se desempeñan como becarias de tutoría de cursos disciplinares en las tres aulas universitarias.


¿En el caso de resultar premiada la práctica postulada, en qué invertiría el dinero del premio?
Las necesidades son múltiples. En primer lugar es necesario un acondicionamiento tecnológico de las Aulas dado que las computadoras fueron adquiridas hace ya cuatro años, son pocas para el uso cotidiano y permanente de muchas personas que, en la mayoría de los casos, se alfabetizaron informáticamente con estas máquinas por lo que, el uso en algunos casos no ha sido el ideal, tengamos en cuenta el necesario aprendizaje ensayo-error, mas aún en el caso de adultos que muchas veces no tenían ningún conocimiento previo del manejo de computadoras. En segundo lugar es necesario proveer de material bibliográfico a las tres aulas universitarias. En el aula de la cárcel de Coronda se ha formado una incipiente biblioteca de Aula, lo que constituyó toda una experiencia educativa, solicitando donaciones a las librerías y colegios profesionales de la provincia. Obviamente el resultado fue interesante pero insuficiente. Es necesario también contar con mayores recursos económicos a fin de poder solventar mayores dedicaciones horarias de los docentes y tutores que concurren a las aulas, sobretodo en el caso del aula ubicada en la ciudad de Coronda ya que el costo así como las horas que insume el traslado dificultan el sostenimiento de experiencias de enseñanza si no se puede garantizar la cobertura, al menos, del traslado. En cuarto lugar debemos mencionar que en las dos unidades penitenciarias de varones se encuentra en proyecto (en el caso de Coronda) y ya implementado (en el caso de Las Flores) el pabellón universitario, los cuales exigen importantes desembolsos económicos a fin de “transformar” espacios que fueron edificados para el encierro, en espacios de “producción” de conocimientos, “generación” de vínculos, “proyección” hacia un futuro inmediato e “inclusión”, lo que exige en estos espacios cambios estructurales – en el aspecto edilicio.




Premio Comunidad Inclusiva 2007


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