Programa de educación integral Huerta Escuela

Categoría: Asociación Civil
Ubicación geográfica de desarrollo de la práctica:
Gran Buenos Aires - Gral. Pacheco - Tigre - Las Tunas

Nombre de la Organización: Centro de Servicios para el desarrollo local
Teléfono: 011-4736-2178
E-mail: info@centrodesarrollo.org.ar
Localidad: Gral. Pacheco
Provincia: Buenos Aires
Página Web: www.centrodesarrollo.org.ar

Actores involucrados en la práctica: Voluntarios
Personal rentado: 5
Personal voluntario abocado a la tarea: 20

Descripción detallada de la práctica basada en la educación como herramienta de inclusión:

El Programa de Educación Integral está dirigido a niños de 8 a 14 años y tiene como fin brindar formación en la cultura del trabajo, estimular el desarrollo de la dimensión estética, al mismo tiempo que impulsa un cambio hacia mejores hábitos de alimentación y brinda herramientas para el cuidado de la salud. Como laboratorio viviente, la huerta presenta un contexto en el que se pueden trabajar varios aspectos importantes en el aprendizaje de los niños.Las actividades han sido desarrolladas con el fin de reforzar los conocimientos que los alumnos adquieren en las escuelas, utilizando un contexto natural para explorar a través de varias materias, incluyendo arte, matemáticas, comunidad, historia, lengua y literatura. El Programa consta de cinco componentes clave: •Taller de producción y cuidado de verduras, hortalizas, flores, árboles, otros. •Talleres de nutrición, cocina, higiene y uso de agua segura. •Actividades de desarrollo de habilidades para la lectura comprensiva y la expresión por medio de la escritura. •Diario de la Huerta •Salidas grupales El Programa es coordinado por una ingeniera en producción agropecuaria y cuenta con un ayudante en mantenimiento y cuatro docentes: un profesor de actividades de huerta y espacios verdes; una instructora en salud, alimentación y educación física y dos profesores de lengua. Objetivos: Esta iniciativa apunta a fortalecer las capacidades de los niños, y a la vez estimular en ellos valores, actitudes, habilidades y comportamientos que les permitan crecer y adquirir conocimientos para su vida adulta. También ofrece un espacio educativo que permite a las familias más vulnerables del barrio acercarse a distintas actividades del Centro para el Desarrollo Local: consejería nutricional y orientación jurídica entre otras. En pequeños grupos, y contra el horario escolar, ofrece un espacio donde, jugando y haciendo, los chicos desarrollan competencias y habilidades para: •Participar de una experiencia educativa que los tiene como protagonistas. •Desarrollar el gozo por el resultado del esfuerzo propio (mediante la experiencia de sembrar, esperar, cuidar la tierra y ver el nacimiento los frutos). •Desarrollar una cultura emprendedora. •Mejorar sus competencias para la lectura comprensiva. •Mejorar sus capacidades para expresarse por medio de la escritura. •Promover buenos hábitos de alimentación y cuidado de la salud. •Trabajar en equipo. •Adquirir y/o reforzar un aprendizaje actitudinal (autoría de su propio aprendizaje; confianza en los demás; valoración positiva de los otros; tolerancia; respeto a los demás y a las normas; critica positivamente; autoestima; motivación) La capacitación permite que los niños: •Conozcan cómo se debe preparar un terreno; las herramientas; preparación de la tierra; siembra y cuidados de las plantas para su desarrollo. •Aprendan a producir verduras, hortalizas, árboles y plantas de jardinería. •Tengan conocimientos para replicar una huerta en sus casas. •Desarrollen el gusto por comer verduras y mejoren así sus dietas y las de sus familias. •Incorporen mejores hábitos de higiene. •Sean protagonistas de la mejora de su barrio: contribuyendo a hacerlo más lindo con el arbolado y la creación de jardines en espacios comunitarios. •Se sepan individuos con derecho a la belleza. •Adquieran recursos para mejorar sus relaciones en familia y en comunidad. •Desarrollen competencias en lecto escritura. Materiales: Manuales a medida Desarrollamos manuales innovadores frente a los materiales educativos existentes. En base a dos años de investigación, lectura y estudio de distinta bibliografía (Estados Unidos; Australia, Canadá, Centroamérica y otros) creamos un manual a medida de los chicos con los que trabajamos y de las comunidades donde viven. El Manual tiene una didáctica especial, con gráficos representativos y de fácil comprensión. Los temas que trata son: preparación del terreno, utilización de herramientas, cultivos de verduras y hortalizas en cada estación del año, preparación de almácigos, control de plagas, protección contra animales, uso de invernaderos, siembra y cuidado de césped, armado de canteros y macetas, cuidado de flores y plantas, cultivo y reproducción de árboles. Un tema central en el manual es estimular el desarrollo de la dimensión estética e incluye actividades y ejercicios en ese sentido. También cuenta con seis capítulos de alimentación saludable, higiene, primeros auxilios y consumo de agua segura. Contiene recetas de cocina y recomendaciones para el almacenamiento de alimentos. Además del manual, cada alumno lleva un Diario de la Huerta. Este Diario consiste en fichas donde se anotan actividades y registros diversos (de lluvias, siembras, trasplantes, cambios en el suelo, cantidad de insectos, capacidad de retención de agua, cantidad de plantas dañadas y toman datos para el trabajo futuro). El Diario incluye tareas y actividades que prevén la utilización de conocimientos básicos de matemática. Con el uso del diario estimulamos que los chicos tomen conciencia de las acciones que realizan en una dinámica de acción-reflexión. Cada alumno recibe materiales de librería (lápices, cuaderno, otros) para facilitar su participación en las clases. Cada taller, para grupos de hasta veinte niños, tiene una duración anual.

Problema que intentan resolver: Mejora de la calidad educativa

Descripción del grupo al que se intenta favorecer:

El programa está destinado a niños de 8 a 14 años, período en que ensayan sus habilidades para cuando sean adultos. En esta etapa los niños se esfuerzan por desarrollar sus habilidades dado que la opinión que tienen de sí mismos está directamente relacionada con el dominio que logran de ellas. Para saber cuán capaces están siendo o cuánto valen, se comparan con sus compañeros, entonces su medio social, escuela, amigos, tienen valor en función de capacitar para el trabajo productivo, lo cual es un gran incentivo para su desarrollo. Para superar esta etapa positivamente, el niño debe ser estimulado y exigido adecuadamente para que desarrolle una sana autoexigencia y un concepto positivo de su capacidad. La superación positiva de esta etapa implicará adquirir la virtud de la idoneidad, es decir, la capacidad de hacer bien el trabajo, con un adecuado desarrollo de habilidades por tanto con un positivo autoconcepto, sin que ello implique la necesidad de estar permanentemente comparándose con otros para alimentar el precario sentimiento de autovalía. Los niños de Las Tunas que asisten al programa pertenecen, en su mayoría, a familias vulnerables, que atraviesan situaciones de pobreza. Los chicos tienen frágil alfabetización en los colegios del barrio, sea por las pocas horas de clase, los numerosos días de paro y la falta de exigencia para que pasen de grado.

Impacto que se logró en la calidad de vida del grupo:

Estamos actualmente desarrollando el quinto ciclo del Programa.Hemos dictado 23 talleres de huerta de duración anual, a 316 niños de los cuales el 28% participó en más de un ciclo. El Programa exige un 70% de asistencia de los alumnos a clase siendo 80 el promedio de clases totales por año (dos veces por semana). Durante los periodos de vacaciones de invierno y verano, los chicos tienen la opción de continuar realizando tareas en la huerta y el jardín, cosechar y llevarse productos. En general, todos los alumnos que están cursando continúan viniendo durante estos recesos. Las verduras y hortalizas producidas en la huerta-escuela son cosechadas por los alumnos. Una vez por semana cada alumno lleva a su casa una bolsa de aproximadamente 2 kilos de productos de todo tipo y semillas o plantines para sembrar o transplantar en su casa, según la estación del año. En estos años se han llevado aproximadamente 25000 kilos de verduras y hortalizas para consumir en sus casas con su familia. En total 221 familias constituidas por 1100 integrantes se han beneficiaron en forma directa con los productos cosechados en la huerta. Cuatro de los 21 voluntarios que participan del programa son exalumnos del programa, que no participan porque ya superan la edad de los grupos. Resultados cualitativos: Los chicos lograron a través de esta experiencia desplegar su propia riqueza, desarrollar sentido de pertenencia y afianzar valores de solidaridad y responsabilidad. La huerta se ha conformado en un lugar de encuentro que busca reparar la profunda fractura social generada por la exclusión social y económica. Conforme a las evaluaciones realizadas al finalizar cada ciclo junto a los padres y alumnos se destacan los siguientes cambios: •Actitudinales: Los padres destacan que los chicos aprenden a ser más pacientes (en la mesa a la hora de esperar que les sirvan la comida); más puntuales (“porque en la huerta las clases siempre empiezan a hora”); más respetuosos (aprendieron a pedir por favor y dicen gracias.) • Lecto-escritura: les despierta ganas de leer. Todos aseguran que los chicos han mejorado en la lectura y escritura y su rendimiento escolar. • Alimentación: algunos hacen o hicieron ensaladas, postres, bombones en su casa. Algunos empezaron a comer verduras que antes no comían. • Compromiso y ejemplo: a los chicos les gusta venir porque los profesores los tratan bien, se divierten, tienen tareas y actividades para hacer. Destacan que siempre hay clases y los docentes nunca faltan. • Entorno familiar: los alumnos son agentes multiplicadores en sus familias de la capacitación recibida. En las huertas que los alumnos replicaron en sus hogares, la familia comparte y participa de las actividades de mantenimiento. Los chicos participan más en la preparación de las comidas en las casas. Testimonios… • “Keila, Micaela y Camila hicieron huerta en casa. Tienen albahaca y acelga. Nosotros las ayudamos a cuidarla. La familia participa de la huerta.” (Evelina Chacharro, mamá de Keila y Micaela Ovando) • “Facu viene hace 4 años a la huerta y finalmente hace 3 meses que empezó a comer verduras.” (Norma Barreto, mamá de Facundo Almada) • “Tiene mucho que ver el trato del profesor, por eso las chicas quieren venir.” (Patricia, mamá de Camila Cantero) • “Rocío cocina, planta, hace el jardín. Venir a la huerta la hizo madurar.” (Inés Argañaraz, mamá de Rocío Guerrero) • “En la huerta conocieron amigos, aprendieron a respetarse a sí mismos.” (Lola Kispe, mamá de Marcelo y Dalma Saucedo) • Desde que empecé a venir al taller mejoré en la escuela y a mi papá le hago los postres”. (Marcelo Saucedo, alumno) • “Encontramos en nuestro equipo un cambio importante en las actitudes que es lo que más se nota, el cambio en la forma de comunicarse, de tratar con otros chicos y lo más importante es que optaron por algo sano como es la huerta, como es leer, como es escribir y lo bueno es que lo llevan a la casa es importante, se nota!”(Carlos Cosundino, papá de Kevin y Juan Pablo Cosundino) • “Lo bueno de todo lo que rescatábamos del grupo es que le ayudó mucho a los chicos a crecer, a incorporarlos con nosotros o unirnos más los lazos, en la cocina físicamente con las mamás por supuesto, en el colegio con la lectoescritura, en la huerta también aprendieron a cultivar, nos enseñaron a nosotros lo que es mezclar todas clases de comidas, y a la vez ellos cocinando con nosotras, ha dado mucho”. (Myriam Saucedo, mamá de Fernando y Gustavo Fernández)

Aspectos creativos o diferenciales de la práctica:

El Programa ha sido desarrollado para niños de 8 a 14 años pudiendo pertener a zona urbanas como rurales, no como un programa de aprendizaje únicamente en producción de huerta, sino con un abordaje integral de educación: •Crecimiento Personal. Es una experiencia que puede construir la confiabilidad, templanza, autoestima, y orgullo a medida que los chicos cosechan las recompensas de su trabajo duro. Favorece las relaciones interpersonales: saludar a sus docentes y compañeros correctamente, pedir "por favor" y decir "gracias", aprender a trabajar en equipo, preocuparse por la limpieza y belleza del barrio, llamar a los compañeros por su nombre o como les gusta ser llamados, respetarse, cumplir horarios, venir a clase porque "en la huerta siempre hay clases". •Conciencia y administración del medio ambiente. En el jardín, los niños interactúan con la naturaleza. Por medio de estas interacciones, aprenden que las plantas necesitan aire, agua, luz y nutrientes, y cuando estos factores esenciales son proporcionados, aprenden que ellos mismos pueden generar un impacto en la naturaleza mediante sus actos. •Aprendizaje multidisciplinario activo. Como jardineros, los chicos juegan un papel de observadores, interrogadores, emprendedores y solucionadores de problemas. Esta es una oportunidad de incorporar matemáticas, lectura, escritura, relaciones en la comunidad y arte en las clases de huerta y jardín. Nivelación en lectura y escritura: el programa provee un sitio inspirador donde los estudiantes ejercitan la imaginación y las habilidades lingüísticas. Documentan los procesos de cambios en la huerta y el jardín mediante el uso del diario donde los alumnos practican la escritura y la narración incluyendo pensamientos creativos. Las habilidades lingüísticas se desarrollan a medida que los alumnos aprenden a identificar las plantas utilizando guías, carteles, leen literatura relacionada con el tema, anotan experimentos, descubrimientos y resultados, o crean un cuaderno con recetas de cocina. •Comportamiento saludable. A través de una experiencia al aire libre en el jardín, los chicos realizan acciones físicas sanas. Al trabajar en una huerta, son inspirados a probar nuevos alimentos, que pueden llevarlos a elegir comidas mas sanas. Las clases de nutrición contemplan cada escalón de la pirámide de los alimentos, impulsando el cambio hacia mejores hábitos de alimentación. •Conciencia social. Los niños pueden aprender sobre producción alimentaria, distribución de alimentos, tecnología agropecuaria, y recursos naturales. Pueden también elegir transformarse en parte de la solución. •Mejoramiento de la comunidad. Los jardines trabajados con niños ayudan a embellecer el ambiente, permite que los jóvenes tomen acción en las mejoras de sus alrededores. •Diversión! Por sobre todas las cosas, la jardinería es divertida y es una habilidad que una vez adquirida, puede convertirse en una salida laboral. Estar tiempo afuera, explorando el suelo, observar semillas crecer, y cosechar puede ser muy divertido y una manera memorable para que los chicos utilicen su tiempo y una alternativa a la calle. -Los materiales de trabajo han sido realizados a medida. El Manual desarrollado especialmente para niños tiene una didáctica especial, con gráficos representativos y de fácil comprensión. Se estimula el desarrollo de la dimensión estética e incluye actividades y ejercicios en ese sentido. Esta pensado de acuerdo a una lógica de trabajo secuencial para la continuidad del dictado de las clases. Se ha desarrollado en capítulos, cada uno de los cuales tiene su tema principal a desarrollar, sus objetivos y actividades para incorporar los conocimientos mediante la práctica. Al final de cada capitulo hay un cuestionario para que los alumnos comprueben sus conocimientos. Los seis capítulos que tratan acerca de alimentación saludable, higiene, primeros auxilios y consumo de agua segura, tienen recetas de cocina y recomendaciones para el almacenamiento de alimentos. Además del manual, se ha desarrollado bajo una dinámica de acción-reflexión el Diario de la Huerta que alienta la investigación a medida que los alumnos utilizan los sentidos, el razonamiento, la comunicación, y los conocimientos existentes para explorar las preguntas o nuevos desafíos. Consiste en fichas donde se anotan actividades y registros diversos (de lluvias, siembras, trasplantes, cambios en el suelo, cantidad de insectos, capacidad de retención de agua, cantidad de plantas dañadas y toman datos para el trabajo futuro). Incluye tareas y actividades que prevén la utilización de conocimientos básicos de matemática. La matemática se vuelve práctica y relativa cuando los alumnos implementan los conceptos que han aprendido en la escuela a la vida real en el jardín. Planear, diseñar, sembrar, plantar, todas estas actividades requieren conocimientos matemáticos para resolver problemas. Las habilidades matemáticas que se incluyen son: suma, resta, multiplicación, división, contar, medir.

Principales obstáculos o desafíos que encontraron o encuentran para el desarrollo de la práctica:

En el 2004, cuando comenzamos a construir la huerta, el barrio no contaba con servicios públicos básicos, y el agua que se extraía de los pozos domiciliarios en algunos puntos se encontraba contaminada con presencia de químicos como el arsénico y de contaminantes bacteriológicos. Además Las Tunas se encuentra atravesado por el arroyo del mismo nombre, contaminado fruto del volcado de desechos industriales. La población no estaba al tanto de la contaminación y principalmente desconocía las consecuencias de esta. Frente a esto llevamos adelante una campaña de concientización y se construyeron pozos de agua segura con canillas comunitarias. Uno de ellos provee el agua para regar la huerta escuela. Además incluimos en el programa módulos de higiene y agua segura. Si bien el programa contempla el armado de una huerta en los hogares, nosotros no alentamos a los alumnos del barrio Las Tunas a replicar la experiencia en sus casas a no ser que hayan previsto agua segura para el riego. Por otro lado, al inicio de las actividades de la huerta, detectamos en los niños serias dificultades para leer, escribir y baja comprensión de textos. Por tal motivo se conformaron el módulo de lectoescritura y el diario de huerta, con la intención de nivelar las habilidades lingüísticas de los alumnos. Otro desafío fue dar respuesta a los que por su edad quedaban fuera del programa. A partir del segundo año de implementación del programa, se creo el grupo de ayudantes de huerta, que son ex alumnos de la huerta, que participan colaborando con los docentes en las distintas actividades. Este año pudimos resolverlos creando talleres de pintura, teatro y música (estamos por iniciar una orquesta, primero dando clases de violín). Hoy la mayor dificultad es no contar con el espacio suficiente para que todos los chicos puedan trabajar cómodos y poder inscribir a los chicos que quedan en lista de espera y para producir suficiente cantidad de alimentos para todas las familias de los chicos que participan del Programa. Actualmente el terreno de la huerta consta de 189 m2 con un invernadero de 30 m2 incluido.

Etapas del proyecto - plan de acción - cronograma:

CONVOCATORIA:El Programa se desarrolla de marzo a diciembre. En el mes de febrero se realiza la convocatoria de inscripción, siendo un requisito la escolarización de los participantes. CONOCER MÁS PARA SERVIR MEJOR:Al comenzar cada nuevo grupo se realizan entrevistas individuales, con un adulto significativo o responsable de los niños, que participarán del programa. En esta entrevista se busca conocer cómo se compone cada grupo familiar que nos permitan identificar nuevas demandas y/o problemas de cada niño en particular.En caso de identificarse algún problema de salud y/o alimentación se deriva a nuestra consejería nutricional o consulta médica. ESPACIO DE INTERCAMBIO PERSONAL / TALLER DE LECTOESCRITURA:El programa impulsa el acercamiento a la lectura y brinda herramientas para mejorar la capacidad de los niños para escribir y leer placenteramente. Al iniciar las clases, se realiza un diagnostico de habilidades linguisticas para conformar los grupos de acuerdo al nivel de cada uno. Las clases se imparten con la modalidad de taller una vez a la semana.Cada año los chicos trabajan sobre distintos ejes temáticos, por ejemplo: identidad barrial, familia y comunidad, historia personal. ESPACIO EN LA HUERTA:Los chicos participan desde el inicio en forma práctica.Comienzan planificando la huerta y el preparado de la tierra.Después de preparar la tierra, realizan el sembrado de la huerta. Los niños disfrutan sembrar en bandejas de germinación, en los almácigos o directamente en la huerta. También siembran en el invernadero lo que les permite ver las diferencias de crecimiento en distintos ambientes. Mientras se esperan los resultados de esta siembra, la tarea no se detiene. Cuidado y observación: Los niños llevan adelante otras actividades ya que la huerta requiere de mantenimiento constante: controlar la limpieza del terreno, limpieza de malezas arrancando pastos y yuyos, observar, cuidarla de hormigas, otros insectos parásitos y caracoles y regarla.Utilización del Diario de la huerta. Descubrimiento: Después de una semana, descubren como una pequeña semilla se transforma en una plantita, lista para transplantar. Aprovechando los colores los niños van decorando la huerta. Observan todos los cambios que se producen. Con materiales que los chicos traen, entre todos confeccionan su propio espantapájaros que cuidará de la huerta. Dimensión estética: Aprender a crear espacios lindos. Mejorar los espacios comunes. Asombrarse ante un cantero bien realizado. Descubrir que lo lindo y lo feo no es lo mismo para todos y que en cada lugar hay belleza escondida. Los chicos se transforman no sólo en productores de belleza sino también en promotores de un espacio mejor para todos. En la actividad de mejorar un parque o jardín, los niños conocen los diferentes tipos de césped, flores, arbustos, árboles y enredaderas su reproducción, su cuidado; amplían los contenidos aprendidos respecto del suelo, el riego, plagas, enfermedades. Diseñan el jardín, seleccionan las especies más adecuadas y comprenden que pueden crear espacios bellos. COCINANDO LO QUE SEMBRAMOS:Esta actividad apuesta a generar cambios hacia una alimentación más saludable. Fomentando el consumo de los diferentes grupos de alimentos para una alimentación equilibrada, se imparten clases de cocina con la elaboración de recetas sencillas con algunos productos de la huerta. También se imparten conocimientos de higiene personal; de almacenamiento, cuidado y conservación de alimentos. También reciben charlas educativas sobre contaminación del agua, modos de acceso y uso de agua segura para el consumo humano. EVALUACIÓN Y ENTREGA DE DIPLOMAS: Acto familiar. Con cada grupo que termina un ciclo se realiza un acto de entrega de diplomas donde participa toda la familia. Este evento es de gran importancia para los chicos que pueden compartir con sus familias la satisfacción de un ciclo cumplido. Con los padres se realizan juegos, entrevistas y otras técnicas lúdicas para evaluar el impacto del programa en sus hijos. La evaluación del programa se realiza de forma cuantitativa (deserciones, egresados, retención de alumnos) y otra cualitativa donde, junto a los padres, podemos conocer cambios que se hayan dado en los niños a partir de las voces de sus mayores

Recursos para el desarrollo de la experiencia:

Para el desarrollo de la práctica contamos con un terreno para la huerta que consta de 189 m2 con un invernadero de 30 m2 incluido y el jardín mide aproximadamente 1020 m2. Este terreno pertenece al Obispado de San isidro que nos ha cedido en comodato el uso del mismo para este programa. El programa comenzó con el apoyo financiero de Cooperación Española pero luego empresas locales se sumaron a la iniciativa, Banco Comafi, Kraft Foods Argentina. A partir del año 2007 además del aporte económica y de productos alimenticios para las meriendas de los niños la empresa Kraft Foods Argentina impulsó el voluntariado corporativo y 19 empleados de la empresa participan como voluntarios del Programa.


¿En el caso de resultar premiada la práctica postulada, en qué invertiría el dinero del premio?
En el armado junto a jóvenes y vecinos del barrio de un nuevo espacio educativo de producción de verduras y hortalizas (huerta escuela), logrando así el acceso al Programa a otros niños del barrio que hoy no pueden participar. Esta iniciativa apunta además a que los niños del barrio que ya han participado del programa transfieran los conocimientos aprendidos y fortalezcan sus habilidades para una posible salida laboral. Por otro lado como el barrio está atravesado por el arroyo los niños y vecinos no suelen participar de actividades del otro lado. La construcción de una segunda huerta escuela permitirá el acceso de más chicos al programa y a su vez aumentar la producción.




Premio Comunidad Inclusiva 2007


Para mayor información comuníquese con la Fundación La Nación por el (011) 4319-4555 de lunes a viernes de 10 a 16 hs., o por correo electrónico a premiocomunidad@lanacion.org.ar
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